domingo, 31 de mayo de 2009

MORIR DE LA RISA


Durante varios años, he tenido una vida muy apartada del mundo social, no se bien que es eso de tener amigos ni mucho menos eso de salir los fines de semana en al noche. Mi vida gira entorno a comer, estudiar, vivir, amar y hacer lo que el cuerpo pide y es necesario para sobrevivir. Me quedan 24 horas. Y yo, sigo de la misma forma, nada ha cambiado, y creo que no cambiará tan rápido.

En cuanto me dijeron “Le quedan cerca 24 horas de vida”, fue impactante en el momento, tanto así que lloraba y lloraba, pero la vez reía. No supe que hacer. Llevo 10 horas ya perdidas pensando lo que es y lo que ha sido mi vida. Risas que llenan un vacío emocional que guardo en mi corazón, Risas que nunca han sido fingidas pero que han sido el mejor remedio para poder seguir viviendo cada día. Las 14 horas que me quedan sólo se me ocurre que debo vivirlas riéndome, disfrutando de mi y de lo único bonito que ha pasado por mi vida, el amor. Quedarme riendo y contando historias con las personas que me aman, esas que han estado conmigo a lo largo de mi vida enseñándome a reír, amar y ayudándome a no sentirme tan sola. Quiero comer y reír, comer y reír, reír, reír y reír hasta llegar al punto en que me duela tanto el cuerpo que no lo resista más y muera. Lo único que quiero es morir feliz y no hacer tan angustiante mi muerte para mí y para mi familia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario